HERMOSA

HERMOSA

UNA PROVINCIA DE BELLEZA ÚNICA

Natural y culturalmente, Formosa es una tierra única, llena de secretos que sorprenden a cada paso. Dueña de una diversidad notable, se muestra abierta y dispuesta a brindar herramientas de desarrollo sustentable a su joven población. Una provincia alegre, que cautiva a sus visitantes y procura avanzar con criterios de inclusión.

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Un lugar no es sólo un pedazo de tierra. Por el contrario, es la suma de naturaleza y cultura, el encuentro entre la obra del Creador y la mano del hombre. Es, entonces, una porción de tierra y la gente que la habita, es un grupo humano y su entorno, es la relación que se establece entre ambos. Por todo esto, Formosa es hermosa.
No es una simple asociación fonética. Es la armónica conjunción entre millones de años de lento trabajo de la Madre Natura, 13 milenios de presencia de los pueblos originarios y casi un siglo y medio de organización argentina. Y Formosa es hermosa porque cada uno de estos tres elementos lo es: el entorno verde constituye un ecosistema que a primera vista puede parecer monótono, pero es increíblemente dinámico, cambiante, lleno de vida y repleto de sorpresas que aguardan detrás de cada palmera, cada quebracho, cada meandro, en la orilla de cada laguna y en lo alto de cada barranca; los grupos Qom, Pilagá y Wichí, herederos de aquellos primeros cazadores-recolectores que encontraron aquí un territorio amplio y generoso, transitan con esperanza el camino de la integración cultural, social y educativa, en un contexto propicio para mantener también sus tradiciones y estructuras; los criollos, en tanto, descendientes de los colonos europeos que llegaron aquí entre 1880 y 1930, le agregan diversidad a este ambiente de contrastes, rica y prometedora mixtura entre lo dado y lo hecho.
en términos geográficos, Formosa es parte de la región del Gran Chaco, bautizada así por sus primeros pobladores, luego de comprobar que aquí tenían un auténtico paraíso para su condición nómade: la zona estaba llena de árboles que daban buenos frutos, ríos que proveían agua y peces, y montes que eran el refugio de muchísimos animales. Chaco significa “Territorio de cacería”.

Formosa es la armónica conjunción entre millones de años de lento trabajo de la Madre Natura, 13 milenios de presencia de los pueblos originarios y casi un siglo y medio de organización argentina.

Prácticamente no hubo presencia española en estas tierras en tiempos de la colonia, y tras la independencia de las naciones sudamericanas, la región se mantuvo en litigio entre nuestro país y Paraguay durante décadas. Los límites recién se determinaron tras la Guerra de la Triple Alianza, con el laudo arbitral del presidente norteamericano Rutherford Hayes, en noviembre de 1878, que dictaminó que todo el Chaco Boreal debía quedar en manos paraguayas y estableció que la frontera estaría dada por el curso del río Pilcomayo.

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Enseguida el Gobierno Nacional le encargó al comandante Luis Jorge Fontana la fundación de una población en la zona de la “Vuelta Fermosa”, como se conocía desde el siglo XVI a una gran curva sobre el río Paraguay. Esto se concretó exactamente el 8 de abril de 1879, bajo el nombre de Formosa, inicialmente cabecera de la Gobernación del Chaco, que cinco años más tarde se dividió en los territorios nacionales de Chaco y Formosa.
El lento crecimiento de la ciudad tuvo un gran impulso en las primeras décadas del 1900, cuando se tendieron las vías del ramal ferroviario C-25, que la conectó con Embarcación, Salta. Con sus estaciones surgieron muchos poblados y llegó el desarrollo. El 28 de junio de 1955, el Gobierno Nacional de Juan Domingo Perón consagró a Formosa como provincia, algo largamente esperado por todos sus habitantes, convencidos de la necesidad de elegir a sus gobernantes y determinar así su propio destino. Dos meses antes de la ley de creación de la provincia, el general Perón recibió en la Casa Rosada a los miembros de la Comisión Pro-Provincialización del Territorio de Formosa, encabezados por su presidente, Vicente ‘Tata’ Salemi. “Siendo los nuestros gobiernos populares, queremos que los gobiernos de los territorios también estén en las propias manos de sus habitantes. Nadie va a trabajar mejor para la patria chica que el que vive en ella. La verdadera unidad nacional no se perjudica con los sentimientos regionales, sino que, por el contrario, se intensifica con ese amor a la tierra”, les dijo el Presidente de la Nación.

El 28 de junio de 1955, el Gobierno Nacional de Juan Domingo Perón consagró a Formosa como provincia, algo largamente esperado por todos sus habitantes, convencidos de la necesidad de elegir a sus gobernantes y determinar su propio destino.

Dos años después de la provincialización, Formosa tuvo su primera Constitución, que fue reformada en los años 1991 y 2003. En este último año se dio otro hecho fundacional en su historia: el Acta de Reparación Histórica, firmada entre el entonces Presidente de la Nación, Dr. Néstor Kirchner, y el Gobernador Gildo Insfrán. A través de ella se articularon y concretaron innumerables obras de infraestructura con las que soñaron muchos formoseños durante largos años, como pavimentación de rutas y tendidos eléctricos de alta y media tensión.

Actualmente, en sus 72.066 kilómetros cuadrados (el 2,6 por ciento del territorio argentino) viven casi 530.000 habitantes. Limita al Oeste con la provincia de Salta, al Sur con Chaco y al Este y al Norte con la República del Paraguay. Está dividida políticamente en nueve departamentos: Bermejo, Formosa, Laishí, Pilagás, Ramón Lista, Matacos, Patiño, Pilcomayo y Pirané. Su ciudad más importante es la capital, situada a 1.182 kilómetros de Buenos Aires.

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